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JavKarnaza
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¿Estás cansado de que solo las grandes discográficas puedan reclamar los derechos de copyright y tú, como pequeño músico, no puedes sin entrar en el engorroso sistema de reclamación de Youtube?

Pues estás de enhorabuena, ya que se ha publicado la herramienta que te permite registrar tus piezas musicales y monetizar el contenido de terceros que estén haciéndolo sin tu consentimiento.

ContentID es una herramienta que permite registrar tu música y usar los motores de búsqueda de Youtube para buscar en todos los vídeos que se suban con tu música y poder reclamar los derechos de la obra si se ha monetizado el vídeo. En tus propios vídeos te aseguran el 100% del beneficio. En vídeos de terceros, ellos te dan el 80% de las ganancias y se quedan con el 20% a nivel de comisión en caso que haya monetización (tened presente que es sobre el total que paga Adsense, por lo que depende de la campaña asociada al vídeo). Ellos se quedan con los derechos de tu obra durante el período de un año para poder gestionar en tu nombre las reclamaciones y tu decides que hacer en caso de que haya una. Esta herramienta permite a pequeños creadores que usen pistas de músicos amateurs no tengan problema con el copyright de empresas grandes, ya que al estar registrada la pieza musical, les blinda de forma similar al usar una pista libre de derechos como las que se encuentran en Incompetech. Los covers de canciones no están admitidos por motivos obvios y sólo se permiten creaciones originales y con derechos demostrables de creación propia.

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El proceso es tan fácil como registrarse en la web de ContentID, añadir las pistas de música de tu propiedad (puedes vincularlo a Soundcloud si ya las tienes subidas) y su sistema de rastreo certificado por Youtube hará el resto. Al registrarte, estás entregando por un período de un año los derechos de tu obra a ContentID para que los gestione por ti, así que no deja de ser distinto al sistema de las Networks ya que tu decides que pistas quieres registrar y cuales no. Los pagos se hacen via Paypal y se paga por periodos trimestrales: se considera el primer trimestre (1 Enero - 31 de Marzo) y el pago se realiza al final del siguiente trimestre (31 de julio).

Esta herramienta es útil para los artistas que quieren evitar que terceros hagan uso indebido de su obra y quieren garantizar un control más amplio de sus canciones en Youtube más que un sistema de rentabilización de la obra musical; pero es un pequeño paso hacia los pequeños compositores que se pueden equiparar un poco más a las grandes discográficas. No obstante, la plataforma está orientada cada vez más hacia la monetización de contenidos y puede ser contraproducente a nivel cultural por lo que está en tu mano la decisión que decidas tomar.

Más información | ContentID FAQ

Fuente original | PandoDaily
 
 
JavKarnaza
31 March 2013 @ 11:09 pm
El creador tiene muchas experiencias que su vida analógica no le permite vivir. Una serie de beneficios emocionales que le motivan a seguir publicando su contenido. Incluso irá cambiando su estilo de vida analógico orientándolo hacia el mundo digital. Verá los trayectos habituales con otros ojos, pensará mil y unas ideas de publicar algo creativo, original, transgresor: algo que en le de un feedback positivo nuevo y diferente. Que le digan lo competente que es. No es consciente del todo que está trabajando para si, descubriéndose a si mismo aspectos nuevos que la vida analógica no le había permitido encontrar y que los likes, replies, retweets, comments le instan a continuar explotándose a si mismo, siguiendo así una sinergia de la cual las plataformas sociales cuelan sus anuncios y la publicidad. Un win-win ideal.

Sin embargo, un día cualquiera, aparece el primer dislike y parece que el mundo ha perdido el color…

¡Paren la música!

¿”Ese” ha dicho que no soy tan bueno?
Espera… debo respirar profundo. Un par de veces.

Inspiro.

Exhalo.

Pestañeo con fuerza y sacudo un poco la cabeza, fingiendo una sonrisa postiza y  llevándome el dedo índice a los labios para volver a leer ese comentario lleno de ponzoña y, lo más seguro, de una envidia horrible. Me ha hecho sentir incompetente, cuando todos dicen lo contrario. Deberá estar loco… pero ¿por qué me ha robado el aliento un segundo? No puede ser. Río para desengañarme e insuflar a mis neuronas con algo de neurotransmisores como serotonina en dosis minimas. Yo he puesto lo mejor de mi mundo analógico…. Lo mejor es el estándar, lo que a todos les gusta y hacen que continúe en esto. ¿Acaso no sirvo para esto?

Y entramos, estimado lector, en la fase donde el creador echa una reprimenda a la persona que le ha engendrado y puesto una foto de perfil que le hace lucir interesante al resto. El creador se ve intimidado porque su contenido no gusta a todo el mundo, que tendrá que aguantar que llegue ese mal deseado feedback negativo.  Y se dispone la disonancia cognitiva, la persona se creía competente porque el creador era reconocido como uno de los mejores; recibía elogios, likes, criticas positivas y una apoyo increíble para continuar subiendo su contenido ¡Incluso llego a madrugar para aprovechar los amaneceres y hacer fotos con sus reflexiones más intimas! Pero la persona no ve en ese comentario negativo recompensados sus sacrificios en aras al contenido. El creador se desentiende, lógicamente, de semejante dolor en la persona, puesto que el creador solo recibe los elogios; pero lo deleznable lo vive la persona que reside en el mundo analógico.

La persona creyó ser tan ideal y competente como el creador –su propia creación producto de lo mejor de su mundo analógico y la interacción con su audiencia-. El creador cobró vida y cambió la vida analógica para tener un contenido que ganase likes. La única recompensa que tuvo la persona fue el feedback positivo ante semejantes cambios: los golpes de endorfinas y dopamina en su cerebro al leer o ver el impacto de sus acciones en el mundo digital. Es en la interacción donde recae su dependencia emocional: “yo hago o deshago en razón al feedback que obtendré”.  Pero el día que este feedback positivo no compense ya por la no existencia del mismo o por la existencia de un feedback negativo superior, el creador exigirá respuestas a la persona y la empezará a cuestionar sobre porque está pasando esto. La persona optará, o bien, por ignorar el feedback negativo para evitar la disonancia cognitiva o aceptarlo; lo que le deja creerse de forma negativa el mensaje y asumirlo como que realmente no es tan bueno o aceptar de forma positiva y mejorar para hacer callar al creador y continuar en el mundo digital. Los comentarios negativos tienen una impresión fisiológica más intensa que los positivos, sobretodo si están escritos. Te odio, lector. Al leerlo, he activado de forma muy suave las áreas de su cerebro que están vinculadas con el dolor emocional, las cuales casualmente están muy cerca de los arcos dopáminicos que generan placer. Por eso, quizás usted disfrute en periodos emocionales de tristeza, automutilarse a base de música que le evoque sentimientos tristes o lea textos o busque frases que le mantenga en este estado. Sufrir es adictivo, tanto en conducta como por fisiología.

Estará usted, como sagaz lector que es, con ganas de darle una solución a este fenómeno, presumo. La solución está en comprender que el creador es una parte que lo define como persona, es un rol, una cara de su poliédrica personalidad y que los otros muchos roles que tiene es susceptible a criticas tanto positivas como negativas; pero que estas van dirigidas exclusivamente a su rol. Pero, espera… “Si yo subo mi vida, yo no tengo ningún rol. Soy yo así” No, es una parte sesgada y editada/producida la que publica, por lo tanto, es una parte de usted y no tiene el derecho de asimilar las críticas como una sinécdoque: una parte de su personalidad por el todo de su ser.
Por mucha naturalidad, por mucha intencionalidad de real que se le otorgue a su contenido, es una distorsión de su yo que condensa en su perfil, en su ID, y ser un creador reconocido. Las personas reconocidas se hacen en el mundo analógico, los creadores reconocidos en el mundo digital. Y, hoy por hoy, solo se puede transferir el reconocimiento del analógico hacia el digital, no a la inversa. ¿Reconoce usted a un instagramer, youtuber, blogero, tuitero famoso cuando le ve por la calle? ¿Se ha fijado en su alrededor? ¿Tiene el mismo reconocimiento que una persona reconocida que en el mundo analógico? En la mayoría de casos, no. Ya en otra entrada hablaré más de este fenómeno, así que no adelante acontecimientos sobre los fenómenos virtuales que han ganado la notoriedad en el mundo analógico.

Mi prescripción profesional es que si usted quiere tener una estancia saludable en la vida virtual es que asuma su rol y que cuando aparte el rostro de la pantalla, comprenda que los insultos y críticas que ha recibido, no han sido para usted, sino para su rol público: el cristal oscuro nos protege. Y, si quiere mejorar su rol público, muchas veces se debe mejorar su vida analógica: recuerde que el creador se nutre de esta y es el producto mejorado con sus capacidades. Y sí, también es cierto que no se le puede gustar a todo el mundo, pero ya de eso hablaré en próximas entradas. Hoy me interesaba solo recordarle que la pantalla es un escudo, solo que muchos no se habían percatado de ello todavía.
 
 
JavKarnaza
30 March 2013 @ 02:57 pm
Axioma número uno: “Todo el mundo actúa como mejor cree hacerlo”. No hay nadie sano mentalmente que haga lo contrario. Incluso cuando pretende engañar, lo hará de la mejor forma que sabe hacerlo. Los seres humanos nos comportamos e intentamos dar la mejor imagen de nosotros mismos, puesto que el impacto que tengamos de esta conducta en los demás repercutirá en la idea que tenemos de nosotros mismos. En otras palabras, si actúas de forma amable, algunas personas te lo harán notar y pensarás que eres amable. Y así, según las teorías de interaccionismo simbólico, es como elaboramos nuestra identidad: en relación de cómo me relaciono con el entorno y el feedback que recibo a cambio.  Yo soy lo que soy en cuanto actúo con el resto.

Quizás el lector, si es ducho en esto de las “redes sociales”, se habrá percatado que este mecanismo de creación de identidad que nos acompaña desde el origen de la vida en sociedad es la base que compone lo que se denomina “red social”, aunque en estas plataformas no se habla de identidad o personalidad; sino más bien se habla de reputación y, en algunos casos, Fama en mayúsculas o notoriedad en minúsculas. 

Tomemos, por ejemplo, Youtube como red social que denominaré a partir de ahora “mundo digital” y la vida cotidiana de los creadores de contenido multimedia (aka Videos, pero no queda tan trendy dicho así) como “mundo analógico”. El funcionamiento del mundo digital es sacar trozos del mundo analógico de sus creadores a cambio de una remuneración[1].

El ser humano que se registra en Youtube, como cualquier otro aspecto de su vida, quiere mostrar lo mejor de si mismo, porque según el axioma es lo que hacemos los seres humanos si queremos estar bien en nuestro entorno. No es un acto racional en muchos casos, lo hace por motivaciones diversas y siempre para reafirmarse con sus acciones en lo bueno y competente que es… pero ¿cómo persona o cómo creador de contenidos? ¿Se establece la división entre el mundo análogo y el mundo digital a la hora de subir contenido? ¿Por qué las personas que están detrás de un canal tienen tantas subidas y bajadas emocionales que les lleva a desconectar el canal y dejar a su audiencia sin más contenido?

El lector se pudo percatar que he puesto la etiqueta de “creador”. Esta denominación viene desde la mercadotecnia del mundo digital. En este mundo, no se es una persona, sino un creador. El creador extrae de su propio mundo análogo para exponerlo en el mundo digital. El creador es una persona que se rige por el primer axioma. Por lo tanto, el creador someterá a edición y producción su mundo análogo para enseñar una agradable distorsión del mismo en el mundo digital, para recibir un feedback positivo. El problema radica que el creador se cree persona, cuando realmente no lo es. El creador vive en y del mundo digital, el creador es una parte de la persona, pero el creador muchas veces por el feedback positivo del mundo digital anula a la persona del mundo análogo y se cree persona en si misma. Sin embargo, el creador es producto de una distorsión del mundo análogo, de todo aquello bueno y deseable que la persona edita, corta, crea, hace y deshace para exponer en el mundo digital a cambio de un buen feedback. El creador pasa a ser la identidad de la persona de forma sutil, puesto que la persona se cree que el feedback va hacia él, cuando realmente va hacia una parte de él: el creador.

Espero que el lector haya podido seguir el discurso, ya que ahora desenmascarada la trampa del creador/persona, se antoja el siguiente paso que garantiza más feedback y hace que el proceso de formación de identidad se vuelva más complejo. Los creadores que obtienen más notoriedad, generan una audiencia. Para generar engagement se dice desde la mercadotecnia más elemental que tienes que darle a tu público una identidad para que adquieran tu producto. El producto será según el tipo de persona (siempre regido por el Axioma Nº1), pero el publico del creador que adquiera este producto se sentirá más fidelizada si se le da un valor añadido, un algo que les haga diferente a otros consumidores. Y es ahí donde entran los teams. La denominación de la audiencia con ciertos motes o frases hechas no es nueva, los hooligans lo son hace décadas y se han demostrado efectivas para rellenar bancadas de hinchas. Y son tan exitosos por dos procesos, uno de carácter identitario y, otro, puramente fisiológico. La experiencia del creador no solo la disfruta la persona que sube contenidos, sino también la disfruta quien los consume. Se activan los circuitos de placer dopaminérgicos frente al contenido y, si este produce emociones intensas, el cerebro aprende a consumirlos para sentirse bien, de la misma forma que ciertos alimentos nos gustan más que otros o realizar determinadas actividades. Es un mecanismo básico e inocuo que garantiza la supervivencia saludable de la especie.  Por otro lado, los contenidos no son vacíos, tienen un mensaje y una forma que atrae y van conformando poco a poco parte de la identidad de sus espectadores. De hecho, la mayoría de consumidores de contenidos audiovisuales en el mundo digital son adolescentes ¿tiempo libre? No exclusivamente. El niño cuando llega a la pubertad, empieza a desarrollar su temperamento hacia una personalidad. Y, como ya sabemos desde el principio de este texto, la personalidad se conforma en gran parte con la interacción que tenemos con el mundo, en saber lo que nos diferencia del resto a la vez que nos reafirma en los puntos en común. Y esto se aprende tanto en el mundo analógico como en el digital. Y, si ahora, sumamos la atractiva golosina de darle una identidad de consumo como pueden ser los teams que ya vienen prefabricados a imagen del creador y listos para implementar, el engagement viene prácticamente asegurado en este target.  Y, finalmente, los efectos psicosociales que supone esta diferenciación de pertenecer a un team generan una diferenciación de Nosotros vs los otros. La persona que se considere fan-team lo  es porque la denominación le reafirma en el placer de consumir el contenido y tener una (parte de) identidad y, por otro lado, le da sentido a su existencia en tanto que pertenecer al equipo es parte de su identidad. Y, como uno se defiende ante un ataque hacia su persona, en caso que algún otro team insulte al creador o a su audiencia, esta responderá con la intensidad que se defiende una persona particular cuando es insultada.

Por ese motivo, las relaciones entre creador y audiencia son tan fuertes cuando se utilizan teams ya que dentro del equipo hay un feedback positivo para la persona que crea como para la audiencia que consume. Y, tanto una como otras, viven de la ilusión que otorga el mundo digital puesto que el contenido del creador no existe como tal en el mundo análogo (está editado ¿recordáis?) y la persona no es el creador en su totalidad; y, por otro lado, la audiencia se crea una identidad a partir de este contenido producido que está sesgado de la autenticidad que otorga el mundo análogo.

Dicho todo esto, estimado lector, mi discurso solo pretende explicar el fenómeno que acontece a las redes sociales de forma general y sin entrar en demasiados matices puesto que esto no pretende ser un ensayo ni mucho menos.  Sea como sea, mi consejo como profesional es por mucha autenticidad que se vean en ciertos videos, no dejan de ser productos. Producciones que están sometidas al axioma número uno y que en el caso de las redes sociales no van más que a repercutir en la identidad de la persona de que los elabora. Un tuit siempre espera replies, menciones o nuevos seguidores: nadie tuitea sin esperar un feedback. Una fotografía en Facebook siempre espera un like, un comentario o un share. En definitiva, la interacción que nos permita darle sentido a nuestra existencia en el mundo digital de la misma forma que lo buscamos en la vida cotidiana ¿por qué si no estar online si no es para replicar lo que mejor sabemos hacer?







[1] Digo remuneración  mas no monetización puesto que hay muchas personas que no suben a cambio de dinero, sino los hay que suben para hacerse difusión, conocidos, ganar relevancia, compartir experiencia… todo aquello que se considera feedback positivo para reafirmar su identidad de creadores y seguir en ello. La monetización es solo un incentivo material más, añadido y que no hace a quienes moneticen peores creadores que aquellos que no lo hacen. Hay varios creadores que han desarrollado modelo de negocio a través de esta plataforma haciendo que su mundo analógico  no se limite a su cotidianeidad más mundana, sino a ofrecer su profesión a cambio de esto (ej: canales de belleza, educación, tecnología, gastronomía…). La remuneración, el feedback sea cual sea, es el motivador que hace que una conducta sea sostenida en el tiempo.
 
 
JavKarnaza
17 January 2013 @ 12:23 pm
Lo cierto es que han pasado años sin que utilice esta plataforma y, seamos francos, está un poco anticuada frente a los blogs más modernos. Quizás a LJ le falte poco para acabar en el cementerio de redes sociales como la reciente difunta de DailyBooth ... o quizás dentro de unos años la veamos como zombie tuneada al estilo MySpace; pero sea como sea, estamos en enero de 2013 y queda mucho año por delante. Lo que hoy puede ser hype mañana quizás no lo sea tanto y es que estamos en una vida líquida como postula Mr Bauman y que tenemos que vivir de una plataforma a otra. El cambio será la norma y la quietud solo condena al estancamiento.

El agua estancada es buena, sí; pero para los pequeños microorganismos que puede generar vida en ella. Pero no para el agua en sí (o no). La vida estancada puede ser buena para unos, pero no para todos. Creo que soy de esos que no me gusta lo estanco. No soy de esas personas que he nacido, vivido, reproducido y muerto en el mismo barrio o la misma ciudad. Llevo cambiando de hogar en ciclos de 5 años. Mi habitación es apenas algo que me identifique y la distinga de cualquier otra. No suelo arraigarme demasiado. Y, años atrás, al leer las palabras de Bauman renegué sobre la existencia de una vida líquida. Una vida que te obligase a cambiar nada más te empiezas a adaptar a ella. Creo que la experiencia me demuestra que limitarse a tu zona de confort (un término muy trendy de la psicología sistémica) es coartar tu existencia y reducirla a la expresión más básica de la misma: supervivir.

Lógicamente, como hay tantos niveles de representarse la vida, no estoy diciendo que hay formas mejores de vivir la vida que otros: ya he expresado que en el agua estanca puede haber vida y quizás más rica que a kilómetros en una tundra o en una ciudad ruidosa y contaminada; sin embargo, es interesante plantearse de que tipo de agua estamos hecho... ya que en el fondo, estamos hechos de un 70% de agua ;)
 
 
JavKarnaza
16 March 2008 @ 09:21 pm







Vivimos en una sociedad de hormigas en la cual trabajar y criar hijos modela el horizonte ultimo de la condición humana. El trabajo es el opio del pueblo ¿son los hijos el consuelo? Una sociedad en la cual la vida se limita a ganarse el pan y a reproducirse es una sociedad sin futuro, porque no sueña, no tiene tiempo ni consciencia para hacerlo. Tener un hijo es la mejor manera de evitar preguntarse que sentido tiene la vida, ya que todo gira en torno al primogénito: es un maravilloso tapaagujeros de la busqueda existencial [...] El filosofo Kojeve decia que "el animal se define por el hecho de que agota sus posibilidades existenciales en la  procreación". Hoy por hoy, hay muchos padres que no están tan lejos del estado de animalidad.

Corinne Maier (2007) NO KID
 
 
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